MUSEO DE LA COMUNIDAD DE FRANCISCANAS CLARISAS DE BORJA. (ZARAGOZA) ESPAÑA

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jueves, 18 de agosto de 2016

CUARTA ACTIVIDAD DE VERANO EN EL MUSEO DE SANTA CLARA

       Mañana viernes, 19 de agosto, a las 8 de la tarde, el Museo de Santa Clara cerrará las actividades planificadas para la temporada de verano por su Asociación de Amigos.


        La actividad, de carácter gratuito, consistirá en un detallado comentario sobre uno de los lienzos barrocos más interesantes conservados en Borja desde el punto de vista iconográfico: la Comída Mística en Santa María de los Ángeles. 

Comida mística en Santa María de los Ángeles. (Foto: E. Lacleta).

        Al término de la misma, los asistentes podrán recorrer con tranquilidad todas las salas del Museo y disfrutar de un refresco que será servido en su jardín. 

        Recordamos que la actividad se desarrollá en el Museo, con entrada por la calle del Rey (junto a la placeta de Cortes, bocacalle de la calle San Francisco).

miércoles, 17 de agosto de 2016

BALANCE DE LA TERCERA ACTIVIDAD DE VERANO EN EL MUSEO DE SANTA CLARA

        En la tarde de ayer, dentro de las actividades programadas por el Museo de Santa Clara para este verano, se pronunció la conferencia sobre el antiguo retablo mayor del convento de San Francisco de Borja, a cargo de D. Manuel Gracia Rivas, presidente del Centro de Estudios Borjanos de la Institución "Fernando el Católico". 

D. Manuel Gracia Rivas durante la intervención. (Foto: M.ª Chueca).
Una parte de los asistentes al acto. (Foto: M.ª Chueca).

       El retablo, que llegó al convento de las clarisas tras la Desamortización de Mendizábal, fue contratado a comienzos del siglo XVII, sustituyendo a una obra anterior realizada por el afamado pintor Blasco de Grañén en 1447. Los mecenas fueron Clemente Marqués, vecina de Borja, y sus dos hijos varones, Francisco y Lorenzo Lajusticia, que ocuparon cargos de importancia en el gobierno municipal de la ciudad a comienzos del Seiscientos. 

Antiguo retablo mayor del convento de San Francisco. 
                                                   (Foto: E. Lacleta).


        El mueble titular, aunque con importantes reformas verificadas en los siglos XVIII y XIX, es una obra de grandes dimensiones en la que destaca la racionalización clásica y el equilibro en todo su diseño. Consta de un sotobanco de moderna factura, banco, dos cuerpos de tres calles separados por entablamentos y frontones, y un ático. En la traza se ha recurrido a la superposición de órdenes: el jónico para el cuerpo principal con el fuste de las columnas estriado verticalmente, y corintio para el segundo cuerpo y ático.


        Con respecto al banco, las caras frontales de los plintos sobre las que se asientan las columnas alojan las representaciones en relieves de los cuatro evangelistas con sus correspondientes atributos y figuras del Tetramorfos, dispuestos en su orden canónico de izquierda a derecha del espectador. 

 San Mateo (con el hombre); San Marcos (con el león); San Lucas (con el toro) y San Juan (con el águila). (Fotos: E. Lacleta).

       Entre ellos, y bajo las calles laterales, encontramos dos escenas de indudable significación eucarística: el conocido milagro de la burra obrado por San Antonio de Padua y una de las predicaciones de San Bernardino de Siena, ambas sumamente apropiadas para flanquear el sagrario que se disponía en la calle central del primer piso, donde hoy se venera a la Virgen del Amor Hermoso.

  Predicación de San Bernardino de Siena y Milagro de la burra de San Antonio. 
(Foto: E. Lacleta).

Virgen del Amor Hermoso. 1850. (Foto: E. Lacleta).
        A ambos lados de la misma, en las calles laterales, se cobijan las esculturas huecas de San Buenaventura y San Luis de Anjou, ambos en idéntica pose y actitud, vistiendo ornamentos episcopales, tocados con mitras, con libro y báculo en su mano izquierda mientras alzan la contraria en actitud de bendecir. Como rasgos distintivos de cada uno de los santos podemos citar el capelo cardenalicio bajo los pies de San Buenaventura y la flor de lis que, como emblema de la casa de Anjou, localizamos en el broche de la capa pluvial de San Luis. 

 San Buenaventura y San Luis de Anjou. (Fotos: E. Lacleta).

          En la calle central del segundo piso, dispuesto en una hornacina avenerada y cajeada por jambas, se sitúa la imagen titular de San Francisco, calzando sandalias, con el hábito franciscano en tonalidad grisácea ceñido por un cordón y roto en el costado para dejar ver una de sus llagas, con la mirada absorta hacia lo alto mientras extiende sus manos estigmatizadas hacia el espectador. En realidad, el santo se integra dentro de una escena que remite a la impresión de las Llagas en el monte Alvernia en 1224, pues a su derecha se encuentra el Serafín de seis alas. 

 Estigmatización de San Francisco de Asís. (Foto: E. Lacleta).
     
        A su lado, en sendas casas de las calles laterales, se encuentran San Bernardino de Siena y San Juan de Capistrano. Ambos visten el hábito franciscano ceñido por cordón, pero el primero sujeta un libro con la mano derecha, enarbola con la contraria un estandarte rojo, en el que aparecen inscrito el trigrama IHS que inventó, y tiene a sus pies tres mitras en alusión a las sedes episcopales de Siena, Ferrara y Urbino a las que renunció. San Juan de Caspistrano, con la misma indumentaria, porta otro estandarte similar con la mano derecha mientras conduce la otra hacia el pecho. Interesa resaltar la presencia de la cruz de Calatrava en la parte delantera de la esclavina.

San Juan de Capistrano y San Bernardino de Siena. (Foto: E. Lacleta).
        Ya en el ático, un marco adintelado con jambas enmarca el Calvario y, sobre el mismo, a modo de remate, la imagen del Ángel Custodio de la ciudad de Borja empuñando una espada con la mano derecha y portando una corona con la contraria.

 Calvario y Ángel Custodio de la ciudad de Borja. (Foto: E. Lacleta).


        Según hemos podido documentar, el 22 de junio de 1614 se protocolizó el contrato de la pintura y dorado del retablo con el pintor Pedro de Ainzón, que cobró por su trabajo 200 libras jaquesas. 

        Recordamos a nuestros lectores que la siguiente y última actividad de verano está programada para el próximo viernes, 19 de agosto, a las 8 de la tarde, en el Museo de Santa Clara (con acceso por la calle del Rey). En ella se realizará un detallado comentario de uno de los lienzos barrocos más importantes conservados en Borja desde el punto de vista iconográfico: la Comida Mística en Santa María de los Ángeles. 

Comida Mística en Santa María de los Ángeles. (Foto: E. Lacleta).
        Al término de la misma, podrá visitarse el Museo y degustar un aperitivo preparado por la comunidad de franciscanas clarisas y la Asociación de Amigos del Museo de Santa Clara. 

viernes, 20 de mayo de 2016

EL MUSEO DE SANTA CLARA DE BORJA EN LOS ACTOS CONMEMORATIVOS DEL IV CENTENARIO DE LAS CLARISAS DE VALDEMORO (MADRID)



        El pasado jueves, 19 de mayo, tuvo lugar la apertura de los actos conmemorativos del IV Centenario de la construcción del convento de las clarisas de Valdemoro (Madrid), bajo el mecenazgo del duque de Lerma. Aunque la comunidad religiosa se estableció en la villa en 1609, no pudo trasladarse a su actual convento, bajo la titularidad de la Encarnación, hasta el 19 de mayo de 1616, en una solemne ceremonia  que contó con la presencia del rey Felipe III. 


       Retablo mayor de la iglesia conventual de la Encarnación de Valdemoro (Madrid).

        Por este motivo, hace ya algunos meses que el Departamento de plásticas y exposiciones del Centro Cultural Juan Prado, junto a la Concejalía de Cultura del municipio, se pusieron en contacto con nosotros para solicitar colaboración a este respecto, facilitándoles imágenes de las obras más representantivas del Museo de Santa Clara de Borja, realizadas por  D. Enrique Lacleta Paños dentro de los trabajos de catalogación del patrimonio cultural del convento. 







        Una de ellas, como puede apreciarse en las dos imágenes superiores, ha sido seleccionada para ilustrar el cuarto apartado temático de los cinco en los que se divide el Centro de Interpretación Temporal abierto en Valdemoro. Se trata del Libro de la Regla que, sufragado por la primera abadesa del convento de Borja, sor Esperanza Hortal, fue realizado en Zaragoza en 1614 como ya dimos cuenta en una de las entradas anteriores de este blog. Este Libro de la Regla luce tapas de cuero con bella decoración geométrica de herencia mudéjar, mientras que sus hojas están manuscritas en pergamino con capitales miniadas que dan inicio a los diferentes capítulos y dos pinturas en los folios 1v. y 9v., representando el episodio hagiográfico de la estigmatización de San Francisco y a Santa Clara con ostensorio, báculo de abadesa, vestida y calzada como clarisa urbanista.

Regla de las clarisas de Borja. Zaragoza, 1614. (Foto: E. Lacleta). 
        Desde aquí queremos felicitar a la comunidad de franciscanas clarisas de Valdemoro por este Centenario, así como a su Ayuntamiento y al Obispado de Getafe por esta importantísima iniciativa cultural que, sin duda, va a proyectarse en el tiempo más allá del ámbito local. Insertamos a continuación los enlaces a la página web y al video que se han habilitado para dar a conocer este importante legado patrimonial.

web: turismo.valdemoro.es/iv-centenario
video:  https://youtu.be/MqNsyZgSsHI
 

martes, 11 de agosto de 2015

LA PRIMERA EDICIÓN DE LA VIDA DE NUESTRA SERÁFICA MADRE SANTA CLARA DE SOR MARIANA SALLENT TRASOBARES

En Zaragoza : por Domingo Gascon..., 1700
[24], 160 p., [1] h. de grab.; 8.º 
Port. con orla tip.
H. de grab. xil. representando a Santa Clara. 


        En el día de hoy, cuando la Segunda Orden Franciscana celebra la solemnidad de su fundadora, queremos traer a esta página la que, sin duda, es la hagiografía más exquisita de Santa Clara de Asís escrita en verso a lo largo de los siglos. Su autora fue la clarisas borjana sor Mariana Sallent Trasobares. (Borja 1665-Borja 1746), la quinta hija sobreviviente del matrimonio constituido por el médico Francisco Sallent y Catalina Trasobares. Mientras que ésta última falleció en 1669, tras dar a luz a su hermana María Teresa, el doctor Sallent lo hizo en 1676. La pérdida de sus progenitores resultó decisiva para que los albaceas testamentarios de don Francisco Sallent decidieran colocarla, junto con sus tres hermanas, bajo el amparo del convento de las clarisas de su ciudad natal, donde se efectuó la toma de hábito conjunta el 6 de febrero de 1676. Las cuatro hermanas fueron profesando a medida que iban cumpliendo la edad requerida, en el caso de sor Mariana el 9 de noviembre de 1682. Entre los muros de esta clausura aragonesa, de las que nuestra biografiada llegó a ser abadesa entre 1715 y 1718, las hermanas Sallent florecieron en virtudes y santidad, siendo, posiblemente, las más importantes e influyentes que hayan morado jamás en el mismo gracias al amparo, protección y mecenazgo que ejerció su hermano mayor, Francisco Antonio Sallent, que en 1705 fue nombrado obispo auxiliar electo del arzobispado de Valencia, aunque por su repentino fallecimiento, acaecido el 11 de febrero de 1706, no pudo llegar a ser consagrado.

Santo Cristo del Coro, hoy en la sala capitular del convento, a quien sor Mariana dedicó su obra. 
(Foto: E. Lacleta)

Cuando sor Mariana contaba con 35 años vio publicada por primera vez su Vida de la seráfica madre Santa Clara, una excepcional hagiografía de la “plantita” de San Francisco que dedicó al Santo Cristo del Coro. En ella dio sobradas muestras de su excepcional numen poético. Tanto es así que, en opinión de autores tan destacados como Eiján, “su subyugadora belleza, lo correcto de las frases, la viveza de las imágenes, la sublimidad de los conceptos y lo impresionante de los contrastes” la convierten en una composición única en toda la literatura franciscana mundial. De ello dan buena cuenta los versos que insertamos a continuación, que fueron copiados en los Papeles Curiosos Manuscritos del duque de Osuna, hoy conservados en la Biblioteca Nacional de España. 


¿Qué afecto es éste, decía,
que lo entiendo y no lo entiendo;
peno, y parece que gozo;
gozo y parece que peno?

¿Qué ardor abrasa, del frío
corazón la espera, siendo,
del mismo Ardor, el ardor
la llama y el refrigerio?

¿Qué es esto, que en mi produce
tristes y alegres extremos;
tormentos en los que logro
glorias, en las que padezco?

¿Qué achaque es éste, que deja
tan desayxado el remedio;
que con la dolencia sano,
con la medicina muero?

¿Qué fuego es éste, que arde
al contrario que otros Fuegos,
pues con suspiros lo apago,
y con lágrimas lo enciendo?

Yo favrico mi dolor
del mismo bien que poseo,
pues tengo aquello que lloro,
y lloro aquello que tengo.

        La obra puede descargarse íntegra en https://books.google.es

Santa Clara de Asís en su retablo de Borja del escultor José Ramírez de Arellano. 


        Solo nos resta felicitar a las hermanas clarisas de Borja en el día de su fundadora. 

domingo, 28 de diciembre de 2014

SAGRADA FAMILIA
Óleo sobre lienzo
Estilo: barroco


Sagrada Familia en la iglesia de las clarisas (foto: Enrique Lacleta)

        Coincidiendo con la solemnidad de la Sagrada Familia, queremos traer hasta este blog el que posiblemente sea el mejor lienzo barroco conservado en la ciudad de Borja. Forma parte del exorno de la iglesia conventual de las clarisas, y se localiza en la nave del templo, en el lado de la Epístola. De grandes dimensiones, aunque en origen todavía eran mayores dado que uno de los ángeles de la parte superior aparece cortado a la altura de la cintura, muestra a San José, de aspecto anciano, con la mirada puesta hacia lo alto mientras sostiene entre sus manos al Niño Jesús sobre un lienzo de tela blanca.

 Detalle del lienzo de la Sagrada Familia. (Foto: Enrique Lacleta)

       A su alrededor se ubican una serie de ángeles mancebos. El de la izquierda del espectador aparece arrodillado, conduciendo su mano derecha hacia el pecho en actitud reverente mientras sostiene con la izquierda la vara florida, el principal atributo de San José. El del lado contrario, único personaje que mira directamente al espectador juntamente con el Niño Jesús, sostiene un pequeño cesto con las herramientas propias del oficio de carpintero y un ramo de azucenas alusivo a la pureza del santo. 

Detalle de uno de los ángeles mancebos. (Foto: Enrique Lacleta)

        El evidente protagonismo dado a San José plantea la hipótesis de que, en origen, el lienzo únicamente estuviera dedicado a su persona, siendo incorporada posteriormente la figura de la Virgen María, que contemplativa de la escena, aparece en un segundo plano. De hecho parece haber sido retocada como denota el corte rectangular del lienzo a la altura de la cabeza. 

Detalle de la Virgen María. (Foto: Enrique Lacleta)

        La obra fue restaurada en el año 2006 a cargo de la comunidad de hermanas franciscanas clarisas de Borja.