MUSEO DE LA COMUNIDAD DE FRANCISCANAS CLARISAS DE BORJA. (ZARAGOZA) ESPAÑA

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domingo, 16 de noviembre de 2014


LOS LIBROS LITÚRGICO-MUSICALES DEL ARZOBISPO ALFONSO GREGORIO


        El 30 de abril de 1603 fue fundado en Borja el convento de Santa Clara, el primero femenino de la ciudad, por sor Esperanza Ortal, sor Ana Xabar, sor Isabel Casales y sor Petronila Sariñena, monjas procedentes del convento de Santa Catalina de Zaragoza. Así pues, más de cuatrocientos años de existencia han generado un extraordinario patrimonio que, lejos de los sucedido en otro tiempo, sus propietarias han sabido advertir su valor, un cambio de mentalidad que se ha traducido en la consolidación del edificio, la restauración de su iglesia y de algunos de los lienzos que constituyen su exorno, la recuperación de sus ricos archivos histórico y musical y la creación del Museo conventual. Es, en este contexto, donde diversos investigadores, historiadores del arte e historiadores hemos comenzado a poner nuestra mirada en un convento que, hasta la actualidad, no había sido objeto de la atención que merecía, dando a conocer parte de su historia y de patrimonio en distintas publicaciones especializadas. 

       Fruto de este trabajo fue el hallazgo en 2008 de tres de los cinco libros litúrgico-musicales que se propuso realizar el arzobispo de Zaragoza D. Alfonso Gregorio a finales del siglo XVI y que se han conservado en el convento borjano. Nos estamos refiriendo al Antiphonarium de Sanctis  (1596), al Antiphonarium de Tempore (1598) y al Missarum de Sanctis (1598), todos ellos realizados en la tipografía de Pascual Pérez, “uno más de los numerosos y excelentes maestros impresores que trabajaban activamente en nuestra ciudad a finales del s. XVI”,  y que hasta el trabajo del profesor Ángel San Vicente resultaba casi desconocido. La noticia fue dada a conocer por Heraldo de Aragón, cuyo enlace insertamos a continuación:

http://www.heraldo.es/noticias/cultura/el_patrimonio_musical_aragones_recupera_tres_joyas_bibliograficas_halladas_borja.html

     Los dos antifonarios fueron objeto de estudio y publicación en una edición  facsimilar auspiciada por la Sección de Música Antigua de la Institución “Fernando el Católico”, donde quedó de manifiesto la rareza e importancia de estos ejemplares, máxime cuando en el año 1996 sólo se tenía constancia de la existencia del Antiphonarium de Tempore en las bibliotecas privadas de los profesores Lothar Siemens Hernández y Jesús Gonzalo López así como en la Biblioteca de la Universidad de Oviedo, lugar éste último donde también se conserva el Antiphonarium de Sanctis. 

Antiphonarium de Sanctis

     D. Alfonso Gregorio ocupó la sede arzobispal desde el 1 de mayo de 1593 hasta su fallecimiento, acaecido el 27 de octubre de 1602, viéndose caracterizado su gobierno por una “intensa actividad pastoral”. En la dedicatoria de ambos antifonarios puso de relieve la escasez de obras de esta naturaleza en su archidiócesis, su importancia en la alabanza divina así como la necesidad de imprimirlas si se carecía de ellas. De tal manera, los ejemplares conservados en Borja, aun perteneciendo la ciudad a lo largo de su historia a la diócesis de Tarazona, deben considerarse el fruto de una de las máximas prioridades que rigieron el gobierno del prelado.

Antiphonarium de Tempore

         En la citada edición facsimilar quedó patente que la idea inicial de D. Alfonso Gregorio era la publicación de cinco libros, aunque sólo se conocían con seguridad los dos antifonarios, y, con ciertas reservas, el Manuale seu Rituale Caesaraugustanum, editado por Lorenzo Robles en 1600 y que Juan M. Sánchez localizó en la biblioteca del convento de Ntra. Sra. de Cogullada, ejemplar actualmente desaparecido, aunque se habría conservado otro en la parroquia de la localidad de Cubel. En la actualidad, podemos añadir a esta nómina el Missarum de Sanctis conservado en Borja, y que según don Pedro Calahorra existe otro ejemplar en la catedral de Jaca, así como un Missarum de Tempore localizado en la colegiata de Daroca.

Liber Missarum de Sanctis

        El Missarum de Sanctis contiene la música de las partes del Propio de la Misa, tanto para el Propio de los Santos siguiendo el calendario de la Iglesia Universal, como para el Común de los Santos y difuntos, donde también se recogen las festividades del calendario de la Iglesia en España y las del de Zaragoza. El libro se completa con varios aspersorios y partes del Ordinario de la Misa para el Común de los Santos y difuntos. Así pues, el hallazgo de estos tres ejemplares en el convento de Santa Clara resulta ser de una importancia extraordinaria, tanto porque se desconocía su existencia en Borja como porque es el único lugar en el que se han conservado juntos tres de los cinco libros proyectados por el prelado.

lunes, 26 de agosto de 2013

EL COMIENZO DE UN MUSEO: LA IDEA DE SU CREACIÓN


El año 2006 fue muy importante para el convento de Santa Clara, especialmente en lo que respecta a la recuperación y conservación de su patrimonio. El 11 de agosto de ese año, solemnidad de Santa Clara de Asís, se abrió nuevamente al culto su iglesia conventual, tras años de haber permanecido cerrada por su restauración.

Vista general de la iglesia conventual desde el coro alto

En esos momentos, conocíamos una parte importante del acervo patrimonial del convento y de su iglesia, aunque el tiempo se encargaría de demostrarnos que no toda. La primera sorpresa nos la deparó su archivo documental, que estaba integrado por tres libros y una decena de documentos. Intuimos que aquello no podía ser la totalidad de la documentación generada por el convento en sus más de cuatro siglos de existencia. Cabía la posibilidad de que hubiera desaparecido víctima de expolios, guerras o conflictos, pero también existía la esperanza de que estuviera en algún lugar del convento, pero sin que la comunidad conociera dónde. 

Libro cabreo del convento

Las religiosas lo buscaron, y como regalo del cielo lo encontraron. Un 18 de agosto de 2006 quitaron el frontal que adornaba el altar de una capilla del interior de la clausura conocida como capilla “de Egipto”. Detrás de él apareció un calaje, pero con todos sus cajones cerrados. Buscaron y probaron cientos de llaves hasta que, progresivamente, fueron abriéndose los cajones. En ellos se encontraba amontonado el archivo conventual, la memoria viva de esta fundación clariana que, tras su catalogación, ha resultado ser el archivo más importante de toda la antigua provincia franciscana de Aragón, así como tres sacras, un cáliz y un misal, todo ello de plata. 

Manuel Cardiel. Sacras. 1775

Tan excepcional descubrimiento dio pie para poner el convento “patas arriba” durante varios años. Buhardillas, graneros y otras estancias, junto con baúles, arcas y armarios fueron revisados minuciosamente, y nos legaron para la posteridad un importante número de ornamentos, jocalias, libros, partituras, cantorales, grabados o esculturas.

          En el primer trimestre del año 2008 fueron localizados tres de los cinco libros litúrgico-musicales que el arzobispo de Zaragoza, D. Alfonso Gregorio, mandó imprimir a finales del siglo XVI, siendo el convento el único lugar del mundo en el que se conservan juntos. También fueron hallados diez grabados franceses del siglo XVIII, algunos de ellos salidos del afamado e importante taller parisino de los Hucquier. Durante la última quincena del mes de marzo, éstos últimos fueron expuestos en la Casa de Aguilar, sede del Centro de Estudios Borjanos, organismo que sufragó su restauración mientras que, los libros litúrgicos, junto con otros cantorales, partituras e instrumentos se mostraron en el locutorio mayor del convento, tras un breve acto en la iglesia, el 13 de marzo del año 2008. 

Liber Missarvm de Sanctis. Zaragoza. 1598

La acogida que mostró el numeroso público fue muy positiva y, en definitiva,  la que en última instancia nos llevó a planificar la idea de la creación de un museo conventual ese mismo fin de semana.